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Olor corporal oxidativo y envejecimiento: por qué aparece y cómo prevenirlo desde la farmacia

Sabemos que es algo incómodo pero… hablemos del llamado “olor característico” de las personas mayores. No es un mito ni una cuestión de higiene, sino un fenómeno biológico real que comienza a manifestarse alrededor de los 30 años, cuando la piel inicia su proceso natural de envejecimiento.
Desde Skinpharmacy Jorge Juan 34, el equipo farmacéutico explica las causas científicas de este cambio, cómo influye el estrés oxidativo y qué rutinas ayudan a atenuarlo de manera eficaz.

Imagen @pinterest

Un fenómeno biológico con base científica

Con el paso del tiempo el equilibrio lipídico de la piel se altera y disminuyen los antioxidantes naturales, lo que acelera la oxidación celular y cambia la microbiota cutánea. Este proceso libera compuestos volátiles que generan un olor más perceptible y persistente.
El principal responsable es una molécula llamada 2-nonenal, identificada por primera vez en estudios japoneses en 2014 y que concluía que este compuesto se produce cuando la grasa natural de la piel se oxida, generando un olor ligeramente rancio, más notable en zonas con alta actividad sebácea como la nuca, el pecho o la espalda.

Su concentración aumenta con los cambios hormonales, la ralentización de la renovación celular y el descenso en la producción de colágeno y elastina. A partir de los 40 o 50 años, este proceso se intensifica, aunque comienza de forma silenciosa una década antes.


Cabe destacar que el envejecimiento cutáneo no depende solo del paso del tiempo. Factores como el estrés, la contaminación o una dieta pobre en antioxidantes pueden alterar las proteínas de la piel, cambiando su estructura y función.
Además, los cambios hormonales, especialmente durante la menopausia, ciertos fármacos y una menor capacidad de regeneración celular hacen que los compuestos oxidativos permanezcan más tiempo en la superficie cutánea, intensificando el olor corporal asociado a la edad.


Cómo prevenir el olor corporal asociado a la edad

No existe un tratamiento curativo, ya que no se trata de una patología, sino de un proceso fisiológico. Sin embargo, sí es posible modular sus efectos con una rutina que reduzca la oxidación y equilibre el microbioma cutáneo.

1. Limpieza respetuosa con la piel

Desde la farmacia, recomendamos usar geles o jabones conocidos como syndet, formulados sin compuestos alcalinos y con un pH similar al de la piel , entre 5-6. Limpian en profundidad sin alterar el manto ácido ni resecar, por lo que son ideales para pieles maduras o con la barrera cutánea debilitada.

2. Hidratación antioxidante

Complementar la limpieza con emolientes ricos en antioxidantes como la vitamina E, la coenzima Q10 o con extractos de té verde, un poderoso activo antioxidante, ayuda a reducir la degradación lipídica y mantiene la piel equilibrada y estable.

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3. Nutracéuticos y suplementos avanzados

Para un cuidado completo, recomendamos incluir nutracéuticos antioxidantes que refuercen la piel desde dentro. Gracias a una alta composición en antioxidantes, pre y probióticos, que actúan equilibrando el microbioma cutáneo e intestinal y un aporte de los nutrientes necesarios para preservar la longevidad celular, conseguimos reducir los efectos de la oxidación.

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“Los suplementos antioxidantes ayudan a equilibrar los procesos internos relacionados con el envejecimiento oxidativo y favorecen una longevidad positiva.” 

Lucía Altozano, farmacéutica titular de Skinpharmacy Jorge Juan 34.


Hábitos que ayudan a la piel a envejecer mejor

El bienestar cutáneo también depende de los hábitos diarios. Mantener una buena hidratación, utilizar ropa transpirable y seguir una alimentación rica en antioxidantes naturales, es clave para reducir y contener la oxidación de los tejidos.
Incorpora a tu dieta frutas como los cítricos, verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, semillas y especias antioxidantes como la cúrcuma o el ajo.


El olor como lenguaje biológico

Aunque pueda parecer incómodo, el olor corporal es una forma natural de comunicación biológica. Desde el nacimiento, emitimos señales químicas que influyen en las emociones y el comportamiento: el olor de los bebés, por ejemplo, activa zonas del cerebro relacionadas con el apego y la protección. En la edad adulta y la vejez, los cambios metabólicos y cutáneos generan nuevos compuestos como el 2-nonenal, que pueden entenderse como una señal natural del ciclo vital y un recordatorio de vulnerabilidad y sabiduría que despierta empatía y cuidado en los demás, como cuando recordamos a nuestros abuelos.

“El olor corporal asociado a la edad es una manifestación química del paso del tiempo, tan natural como las canas o las arrugas. Nuestro papel como farmacéuticos es comprender sus mecanismos y ofrecer soluciones dermocosméticas que mantengan la salud y el confort de la piel en todas las etapas de la vida”.

  • Equipo de Skinpharmacy Jorge Juan 34.