Así cambia el microbioma cutáneo durante las fiestas, explicado por la farmaceútica, Lucía Altozano.
La Navidad con sus almuerzos y cenas interminables, dulces a cualquier hora y noches que se alargan hasta la madrugada son todo un disfrute, no lo vamos a negar y nos pasamos el año esperando que llegue esta época del año. Pero también supone un desafío para nuestro organismo. Y la piel, que es un órgano especialmente sensible a los cambios internos, suele ser la primera en dar señales de alarma. Por eso llegamos a enero con la piel apagada, reactiva y con brotes de acné, una sensación de tirantez y deshidratación, el poro dilatado y la textura irregular. ¡No es casualidad! Durante las celebraciones y debido a los excesos, se alteran los mecanismos clave que mantienen la salud cutánea.
Soy Lucía Altozano, farmacéutica titular de la Skinpharmacy Jorge Juan 34, y experta en cosmética dermatológica y nutracéuticos para la salud y longevidad celular, y hoy os explico algunos de los retos a los que se enfrenta nuestro organismo durante y después de la Navidad. Al final te contamos afrontarlos con buenas soluciones.

Azúcar y glicación; el impacto de los dulces navideños se ve en las arrugas
Durante la Navidad se encadenan picos de glucosa prácticamente a diario. Mantecados, turrones, mazapanes o el delicioso Roscón de Reyes son irresistibles pero debemos tener en cuenta que concentran grandes cantidades de azúcares y harinas refinadas que elevan rápidamente el azúcar en sangre. Este contexto favorece la glicación, un proceso bioquímico por el cual las moléculas de glucosa se adhieren al colágeno y la elastina, haciendo que estas fibras pierden flexibilidad y se vuelven rígidas. En la piel, se percibe en la pérdida de elasticidad y la flacidez acusada, una menor luminosidad y el aspecto cansado. Además, el exceso de azúcar incrementa la inflamación sistémica y el estrés oxidativo, lo que explica la aparición de brotes de acné, exceso de sebo y una piel reactiva y sensible tras varios días de atracones navideños.

Comidas copiosas, digestión lenta y piel congestionada
Las comidas ricas en grasas saturadas, asados, quesos, patés, y una larga lista de alimentos que suben el colesterol en tiempo récord, suponen una sobrecarga para el metabolismo hepático. Cuando el hígado se ve saturado, los procesos de eliminación de toxinas también se ralentizan y el organismo busca vías alternativas de compensación.
De nuevo, la piel refleja este desequilibrio y se muestra congestionada, con tono apagado y poros visibles. También es frecuente la sensación de hinchazón en las mejillas y el contorno facial, ya que la piel participa activamente en los procesos de eliminación cuando el sistema digestivo no funciona a pleno rendimiento, y se inflama.

Complemento pensado para mejorar la digestión, reducir la hinchazón y favorecer el tránsito regular tras períodos de alimentación pesada. Clic en la Foto Para Ver en WEB https://www.farmaciajorgejuan34.com/producto/aminodigest-2828-capsulas-nhco/
Alcohol, el enemigo de la hidratación
Brindamos por los amigos, por el año que se va y el que llega. El alcohol es uno de los grandes protagonistas de las fiestas y su efecto diurético favorece la pérdida acelerada de agua y minerales esenciales, provocando una deshidratación profunda. A nivel cutáneo, esto se traduce en piel muy seca y tirante algo que hace que las arrugas se vean cada vez más marcadas.
Además, su efecto vasodilatador incrementa las rojeces y la sensibilidad, debilitando la barrera cutánea y favoreciendo la pérdida transepidérmica de agua. La piel se afina y muestra un aspecto fatigado.

Un tratamiento de hidratación intensiva que ayuda a devolver luminosidad y confort, de las pieles apagadas tras noches interrumpidas. https://www.farmaciajorgejuan34.com/producto/3d-moisture-infusion-sarah-chapman/
Dormir poco también envejece
Las noches cortas y los cambios de horario alteran el ciclo circadiano cutáneo, el reloj interno que regula los procesos de reparación nocturna. Cuando no dormimos lo suficiente, la producción de antioxidantes disminuye y la renovación celular se ralentiza. El aumento sostenido del cortisol, la hormona del estrés, favorece la inflamación de bajo grado y puede provocar sensibilidad incluso a cosméticos bien tolerados hasta ese momento. También se ve afectada la microcirculación, especialmente en la zona del contorno de ojos, lo que explica la aparición de ojeras más oscuras, bolsas y una mirada cansada.

¿Cómo ayudar a la piel a recuperarse antes, durante y después de los excesos navideños?
Inmersos en la Navidad, la piel no pide milagros, sino coherencia. No se trata de no disfrutar de todas sus fiestas, pero si de mantener un cuidado consciente y modificar algunas pautas de cuidado sin que sean medidas drásticas ni rutinas agresivas. Lo más eficaz es restaurar la función barrera, reducir la inflamación y devolver el equilibrio progresivamente.
Es muy importante no saltarse ninguno de los pasos de tu rutina de cuidado básica, como la limpieza, doble si has usado maquillaje y mantener una hidratación ajustada a las necesidades de tu piel. Como la piel está alterada temporalmente, debemos incorporar activos específicos que nos ayuden a mejorar la textura, la luminosidad y la capacidad de defensa de la piel. Mantener el enfoque en tratar las necesidades concretas, facilita una recuperación más rápida y estable.
Observar cómo responde, ajustar los hábitos y acompañar con una rutina bien planteada es la forma más eficaz de evitar que los efectos de los excesos se prolonguen durante semanas. En enero tu mantra es «el equilibrio». Busca mejorar todos los hábitos que se han visto alterados y ármate de paciencia y comprensión. El aporte de los nutracéuticos aceleran los ciclos de recuperación al tratar los problemas desde dentro. Consúltanos cuales son los que más te preocupan y te ayudaremos a escoger el mejor para ti.
Disfruta de las fiestas y practica el autocuidado consciente. ¡Feliz Navidad!
